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Crianza en equipo: estrategias para ponerse de acuerdo en la disciplina de los hijos



Introducción

La disciplina en la crianza de los hijos es un tema crucial en la dinámica familiar. Es común que los padres tengan diferentes enfoques al momento de disciplinar a sus hijos, lo que puede generar conflictos y tensiones en el hogar. Cuando una pareja se une, ambos cargan con un equipaje emocional que sus padres, cuidadores y otras experiencias aportaron a su vida, eso sin considerar que por su parte cada generación anterior al individuo carga con el suyo y que a su vez, directa o indirectamente ha quedado impregnado en la constelación familiar. Es importante que los padres e incluso la familia extendida, trabajen juntos como equipo para establecer un enfoque coherente y equilibrado en la disciplina de sus hijos.


En este blog, se explorarán algunas estrategias que los padres pueden utilizar para ponerse de acuerdo y trabajar juntos en la disciplina de sus hijos.



Coherencia y Equilibrio

La disciplina efectiva de los hijos es crucial para su desarrollo social, emocional y cognitivo (Sanders & Turner, 2015). Sin embargo, a menudo puede ser difícil para los padres ponerse de acuerdo sobre el enfoque y los límites que deben establecerse; estén o no en una relación. Esto puede llevar a la inconsistencia en la disciplina, lo que a su vez puede confundir a los niños y dificultar su capacidad para comprender y respetar las reglas (Markman, Stanley, & Blumberg, 2010).


La investigación ha demostrado que la coherencia y la colaboración entre los padres son importantes para la efectividad de la disciplina (Reid, Webster-Stratton, & Beauchaine, 2001). Al trabajar juntos como equipo, los padres pueden establecer expectativas claras y consistentes para sus hijos y proporcionar un ambiente predecible y seguro. También pueden compartir la responsabilidad de la disciplina y, ofrecer apoyo y retroalimentación mutuos para mejorar su enfoque.


Para lograr una disciplina coherente, es importante que los padres se comuniquen de manera efectiva y trabajen juntos para establecer reglas y consecuencias claras y razonables para su hijo. También pueden considerar la implementación de programas de entrenamiento parental, como el Programa Triple P-Positivo (Sanders & Turner, 2015), que puede ayudar a los padres a desarrollar habilidades y estrategias efectivas para disciplinar a sus hijos.



Estrategias para ponerse de acuerdo en la disciplina de los hijos

  • Comunicación efectiva

La comunicación es clave para cualquier relación, y la crianza de los hijos no es la excepción. Los padres deben hablar abierta y honestamente acerca de sus enfoques en la disciplina de sus hijos, y escuchar y considerar las perspectivas del otro. Es importante que ambos padres se sientan escuchados y valorados en la discusión y toma de decisiones relacionadas con la disciplina de los hijos (Markman, Stanley, & Blumberg, 2010).


Algunos ejemplos de cómo los padres pueden mejorar su comunicación incluyen:

  1. Escuchar activamente: los padres pueden demostrar que están escuchando y entendiendo los puntos de vista del otro repitiendo lo que se ha dicho en sus propias palabras.

    1. Por ejemplo, si un padre dice: "Creo que deberíamos ser más estrictos con los límites de tiempo de dispositivos electrónicos para los niños", el otro padre podría responder diciendo: "Entonces, ¿estás diciendo que crees que deberíamos limitar su tiempo de pantallael uso de los dispositivos a una hora al día?"

  2. Evitar la crítica y el juicio: los padres pueden enfocarse en discutir sus diferencias de manera respetuosa y sin culpar ni juzgar al otro.

    1. En lugar de decir "No puedo creer que permitiste que nuestro hijo se quedara despierto hasta tarde anoche", se podría decir "Me preocupa que nuestro hijo no esté durmiendo lo suficiente y me gustaría discutir cómo podemos asegurarnos de que tenga suficiente tiempo para dormir".

    2. En lugar de decir "Siempre haces lo que quieres con los niños", se podría decir "Me gustaría encontrar un equilibrio para asegurarnos de que ambos tengamos la oportunidad de pasar tiempo con nuestros hijos y tomar decisiones importantes juntos".

    3. En lugar de decir "No tienes ni idea de cómo criar a los niños", se podría decir "Creo que tenemos diferentes enfoques para la disciplina de los niños y me gustaría discutir cómo podemos encontrar un enfoque que funcione para ambos".

  3. Establecer un tiempo para hablar: en lugar de discutir problemas en el momento, los padres pueden establecer un tiempo para hablar sobre sus diferencias y resolver problemas juntos. Los padres pueden acordar:

    1. Reunirse una vez por semana para discutir cualquier problema que hayan tenido en la semana y trabajar juntos para encontrar soluciones.

    2. Cuando tengan diferencias de opinión en el momento, tomen un momento para calmarse y luego se reúnan para discutir el problema en un momento posterior.

    3. Reunirse después de que los niños se hayan ido a dormir para discutir cualquier problema que hayan tenido en el día y trabajar juntos para encontrar soluciones.

    4. Cuando se enfrenten a un problema importante, como la disciplina de un niño, establecerán un tiempo para discutirlo en profundidad y llegar a un acuerdo juntos.

  4. Ser específico y claro: los padres pueden establecer expectativas claras y específicas para la disciplina de sus hijos, lo que ayudará a prevenir malentendidos y confusión. Los padres pueden establecer:

    1. Cuando un niño se porta mal, se le dará una advertencia antes de tomar medidas disciplinarias más severas, como un tiempo fuera o la retirada de privilegios.

    2. Expectativas específicas para la hora de acostarse, como que el niño debe estar en la cama a una hora determinada y no se permitirá que use dispositivos electrónicos en la cama.

    3. Un sistema de recompensas para el buen comportamiento, como un sistema de puntos o un tablero de recompensas, que sea claro y específico.

    4. Las consecuencias específicas para el mal comportamiento, como el tiempo fuera o la retirada de privilegios, y asegurarse de que los niños entiendan claramente lo que sucederá si no cumplen con las expectativas.

  5. Usar un lenguaje positivo: los padres pueden utilizar un lenguaje positivo y enfocado en soluciones para resolver problemas, en lugar de utilizar un lenguaje negativo y enfocado en los errores del otro.

    1. En lugar de decir "Siempre haces lo mismo", los padres pueden decir "Me gustaría que hagamos las cosas de manera diferente".

    2. En lugar de decir "No haces nada para ayudar en casa", los padres pueden decir "Me gustaría que nos ayudáramos mutuamente más en casa".

    3. En lugar de decir "Eso no es correcto", los padres pueden decir "Me gustaría que hiciéramos las cosas de una manera que funcione mejor para todos".

    4. En lugar de decir "No puedes hacer eso", los padres pueden decir "Podemos encontrar una manera de hacer lo que quieres, pero necesitamos discutirlo y llegar a un acuerdo juntos".

  6. Ser abierto a la retroalimentación: los padres pueden ser abiertos a las opiniones y sugerencias del otro, lo que puede mejorar su enfoque y fortalecer su colaboración. Los padres pueden:

    1. Preguntarse el uno al otro cómo piensan que se está llevando a cabo la disciplina actualmente y si hay algo que puedan mejorar juntos.

    2. Pedir la opinión del otro sobre cómo manejar una situación en particular con su hijo, y estar dispuestos a considerar y discutir las sugerencias del otro.

    3. Reconocer y agradecer cuando el otro ha hecho un esfuerzo en la disciplina y comentar cómo les ha parecido que ha funcionado.

    4. Establecer un tiempo regular para revisar y discutir cómo se está llevando a cabo la disciplina y si hay alguna mejora que puedan hacer juntos.


  • Establecer reglas y consecuencias claras

Los padres deben establecer reglas claras para sus hijos, y asegurarse de que ambos padres estén de acuerdo en ellas. Además, es importante que los padres establezcan consecuencias claras y consistentes para cuando se rompen las reglas. Los niños necesitan consistencia en la disciplina para entender lo que se espera de ellos y aprender a comportarse de manera apropiada (Sanders & Turner, 2015). Además, establecer reglas y consecuencias claras también puede ayudar a prevenir conflictos entre los padres, ya que ambos estarán de acuerdo en las reglas y en cómo se aplicarán las consecuencias.


Para establecer reglas y consecuencias claras, los padres pueden seguir algunos pasos:

  • Trabajar juntos para establecer reglas claras y específicas: Los padres deben trabajar juntos para establecer reglas claras y específicas que sean apropiadas para la edad y etapa de desarrollo de sus hijos. Es importante que ambos padres estén de acuerdo en las reglas y las razones detrás de ellas.

  • Establecer consecuencias claras: Los padres también deben establecer consecuencias claras para cuando se rompen las reglas. Las consecuencias deben ser proporcionales a la gravedad de la infracción y consistentes con la regla que se rompió.

  • Aplicar las consecuencias de manera consistente: Es importante que los padres apliquen las consecuencias de manera consistente cada vez que se rompe una regla. Esto ayudará a los niños a entender que las reglas son importantes y que las consecuencias son reales.

  • Hacer seguimiento y ajustes: Los padres también deben hacer seguimiento de las reglas y las consecuencias para asegurarse de que estén funcionando adecuadamente. Si encuentran que una regla no está funcionando o que una consecuencia no es efectiva, deben estar dispuestos a hacer ajustes y encontrar soluciones juntos.


  • Trabajar juntos en la aplicación de la disciplina

Los padres deben trabajar juntos en la aplicación de la disciplina de sus hijos. Es importante que ambos padres estén en la misma página y que los niños vean que ambos padres están involucrados y apoyan las decisiones de disciplina. Los padres pueden alternar la responsabilidad de aplicar las consecuencias, para que ambos se sientan involucrados en el proceso (Lebow, Chambers, Christensen, & Johnson, 2012).


  • Ser un modelo de comportamiento positivo

Los padres son modelos para sus hijos, y su comportamiento es clave en la disciplina de los hijos. Los padres deben trabajar juntos para asegurarse de que están modelando un comportamiento positivo y coherente con las reglas y consecuencias establecidas. Los niños aprenden a comportarse observando el comportamiento de los adultos que los rodean (Reid, Webster-Stratton, & Beauchaine, 2001). Así que en otras palabras, que lo que digan vaya a la par con lo que hacen.



Conclusión

La disciplina en la crianza de los hijos es un tema importante que los padres deben abordar juntos como equipo. La comunicación efectiva, el establecimiento de reglas y consecuencias claras, trabajar juntos en la aplicación de la disciplina y ser modelos de comportamiento positivo son estrategias clave que los padres pueden utilizar para ponerse de acuerdo y trabajar juntos en la disciplina de sus hijos. Al trabajar juntos, los padres pueden crear un ambiente familiar más armonioso y fortalecer su relación entre ellos y con sus hijos.



Nota:

No se brinda terapia, ni asesoramiento en un rol clínico, y se siguen las regulaciones legales y éticas apropiadas para respetar las normas de la profesión, garantizando así la seguridad del lector. Los recursos de apoyo aquí provistos se realizan con fines estrictamente educativos, de orientación y no con fines diagnósticos, psicoterapéuticos o de consejería. Se utilizan los datos recientes más pertinentes ejerciendo el nivel más alto de juicio y discernimiento profesional. Por lo tanto, no sustituyen una sesión terapéutica, evaluación, diagnóstico o tratamiento profesional.


Referencias

Lebow, J., Chambers, A. L., Christensen, A., & Johnson, S. M. (2012). Research perspectives on couple therapy with stepfamilies. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 203-219. doi: 10.1111/j.1752-0606.2011.00268.x


Markman, H. J., Stanley, S. M., & Blumberg, S. L. (2010). Fighting for your marriage: Positive steps for preventing divorce and preserving a lasting love. San Francisco, CA: Jossey-Bass.


Reid, M. J., Webster-Stratton, C., & Beauchaine, T. P. (2001). Parent training in head start: A comparison of program response among African American, Asian American, Caucasian, and Hispanic mothers. Prevention Science, 2(4), 209-227. doi: 10.1023/A:1013657611634


Sanders, M. R., & Turner, K. M. T. (2015). Triple P-positive parenting program as a public health approach to strengthening parenting. Journal of Family Psychology, 29(1), 1-2. doi: 10.1037/fam0000052

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