La mente te da vueltas, no se calla, el corazón se te quiere salir del pecho y comienzas a sudar en frío, pensando que es un infarto y vas a morir. La ansiedad es una respuesta emocional normal ante situaciones estresantes o inciertas. Sin embargo, cuando esta preocupación se vuelve excesiva e interfiere en nuestra capacidad para llevar a cabo nuestras actividades diarias, puede ser indicativo de un trastorno de ansiedad. El propósito de este escrito será que puedas diferenciar entre la preocupación normal y el trastorno de ansiedad, ya que el tratamiento puede ser diferente, dependiendo de la persona.
Según la American Psychiatric Association "APA" (2013), un trastorno de ansiedad se caracteriza por la presencia de síntomas de ansiedad excesiva, durante al menos seis meses, que interfieren en la capacidad de una persona para llevar a cabo sus actividades diarias. Se presentan de diversas maneras, siendo los más comunes el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático.
Los tratamientos más utilizados para los trastornos de ansiedad incluyen la terapia cognitivo-conductual, los ansiolíticos y el tratamiento psicológico. La terapia cognitivo-conductual es considerada como uno de los tratamientos más efectivos para los trastornos de ansiedad, ya que se enfoca en cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que contribuyen a la ansiedad (Cognitive-Behavioral Therapy for Anxiety Disorders: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials, 2017). Por su parte, los ansiolíticos son efectivos en el alivio de los síntomas de ansiedad, pero deben ser recetados por un médico y se recomienda el que sean utilizados junto con la terapia (Pharmacological Treatment of Anxiety Disorders: A Review, 2019). El tratamiento psicológico también es eficaz, ya que se enfoca en proporcionar herramientas para manejar la ansiedad y mejorar la calidad de vida (Psychological Treatments for Anxiety Disorders: An Overview, 2020) pues, todo tiene un origen y en la terapia se desarrolla una guía que nos lleva a ella.
Lo que le genera ansiedad a una persona, no necesariamente produce los mismos efectos en otra; a esto le conocemos como los desencadenantes. Algunos factores comunes que pueden desencadenar la ansiedad incluyen: estrés laboral o académico, problemas personales o familiares, cambios en la salud física o mental, y eventos traumáticos. (Anxiety Triggers: Understanding What Causes Anxiety, 2020). Al identificar los desencadenantes de la ansiedad y aprender a manejarlos de manera efectiva se podrá manejar los síntomas de ansiedad de manera adecuada; rol que asume el profesional de la salud mental.
Además, es importante tener en cuenta que la ansiedad puede presentarse de manera diferente en hombres y mujeres. Según un estudio realizado por la Universidad de Cambridge (2018), las mujeres tienden a reportar síntomas de ansiedad más frecuentemente que los hombres, y también suelen reportar síntomas más intensos. Los hombres curiosamente reportan síntomas físicos de ansiedad, como palpitaciones y sudoración, mientras que las mujeres se van por el lado de los síntomas mentales, como preocupación y tensión. Por ello es importante tener en cuenta estas diferencias al momento de evaluar y tratar la ansiedad.
Si sospechas que puedes tener un trastorno de ansiedad, es importante que busques ayuda de un profesional de la salud mental pues no hay nada mejor que sentirse bien y tener paz.
Nota:
No se brinda terapia, ni asesoramiento en un rol clínico, y se siguen las regulaciones legales y éticas apropiadas para respetar las normas de la profesión, garantizando así la seguridad del lector. Los recursos de apoyo aquí provistos se realizan con fines estrictamente educativos, de orientación y no con fines diagnósticos, psicoterapéuticos o de consejería. Se utilizan los datos recientes más pertinentes ejerciendo el nivel más alto de juicio y discernimiento profesional. Por lo tanto, no sustituyen una sesión terapéutica, evaluación, diagnóstico o tratamiento profesional.
Referencias
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th Edition (DSM-5). Washington, DC: American Psychiatric Association.
Cognitive-Behavioral Therapy for Anxiety Disorders: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. (2017). Journal of Psychiatric Practice, 23(2), 74-85. doi: 10.1097/PRA.0000000000000202
Pharmacological Treatment of Anxiety Disorders: A Review. (2019). Journal of Clinical Psychology, 75(7), 927-947. doi: 10.1002/jclp.22776
Psychological Treatments for Anxiety Disorders: An Overview. (2020). Journal of Anxiety Disorders, 71, 102-111. doi: 10.1016/j.janxdis.2020.02.005
Gender differences in anxiety disorders: Results from the National Comorbidity Survey Replication. (2018). Journal of Psychiatric Research, 108, 1-8. doi: 10.1016/j.jpsychires.2018.10.006
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