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Noches sin sueño: cómo superar el insomnio y mejorar la calidad de vida


¿Te pasa que cierras los ojos y no puedes dormir? ¿Tratas con todas tus fuerzas callar tu mente, pero los pensamientos no paran? ¿Das vuelta y vuelta, pero ningún lado te parece lo suficientemente cómodo para dormir? Bueno, si es así, pudiera estar relacionado al insomnio.


Básicamente el insomnio es un trastorno del sueño que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o despertar temprano en la mañana y sentirse cansado daurante el día. El insomnio puede ser agudo, que dura de una noche a algunas semanas, o crónico, que dura meses o incluso años; prácticamente una tortura cuando se busca descansar después de un día ajetreado y con toda una semana de trabajo por delante.


El insomnio puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, afectando su capacidad para trabajar, interactuar socialmente y mantener una buena salud física y mental. Por esta razón, es importante entender las causas del insomnio y encontrar formas de superarlo.

En este blog, exploraremos algunas de las causas comunes del insomnio y proporcionaremos consejos y recomendaciones basados en la investigación por expertos para manejarlo y superarlo.


Existen varias causas comunes del insomnio, incluyendo factores físicos, psicológicos y ambientales, así que, hablemos un poco sobre ellos para poder entender mejor su etología.

  • Factores físicos: Aquí se incluye el dolor crónico, la apnea del sueño, las enfermedades crónicas como la artritis o la enfermedad de Parkinson, y medicamentos que pueden afectar el sueño, como los antidepresivos y los esteroides.

  • Factores psicológicos: El insomnio en esta área se asocia a la ansiedad, la depresión, el estrés y los trastornos del estado de ánimo, principalmente.

  • Factores ambientales: Los factores que pueden contribuir al insomnio incluyen la exposición a la luz brillante o pantallas antes de acostarse, el ruido, la temperatura y un ambiente incómodo para dormir.

Según varias investigaciones, hay diferencias de género significativas en cuanto al insomnio. Las mujeres tienen más probabilidades de experimentar insomnio que los hombres. Chequéate la data:

  • Un estudio publicado en la revista Sleep en 2004 encontró que las mujeres informaron tener más dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormidas y despertar temprano en comparación con los hombres. Además, las mujeres informaron tener peor calidad de sueño y más problemas de sueño en general que los hombres.

  • Otro estudio publicado en la misma revista Sleep Medicine en 2013 examinó la prevalencia del insomnio en una muestra de adultos de la comunidad. Los resultados mostraron que las mujeres tenían más probabilidades de tener insomnio que los hombres. Allí también, las mujeres informaron tener más problemas de sueño relacionados con la ansiedad y la depresión que los hombres.

  • Un estudio publicado en la revista BMC Public Health en 2018 examinó la prevalencia del insomnio en una muestra de adultos chinos. Los resultados mostraron que las mujeres tenían más probabilidades de tener insomnio que los hombres. Además, las mujeres informaron tener más problemas de sueño relacionados con el estrés y la preocupación que los hombres.

En general, estas investigaciones sugieren que las mujeres tienen más probabilidades de experimentar insomnio que los hombres. Las diferencias de género pueden estar relacionadas con factores biológicos y hormonales, así como con factores psicológicos y sociales.


En estos tiempos en donde vivimos rodeados de pantallas electrónicas la higiene del sueño se ve severamente afectada en comparación a otros períodos históricos pues, estudiamos, trabajamos y nos entretenemos con un dispositivo. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard encontró que la exposición a la luz brillante antes de acostarse puede afectar negativamente la producción de melatonina y alterar el ritmo circadiano del cuerpo. Tenemos por costumbre el manejar situaciones con remedios inmediatos y ante esta alteración acudimos principalmente a medicamentos, cuando lo que hacemos es afectar aun más nuestro sistema.


En ocasiones, las modificaciones que hay que aplicar son más simples, como el limitar la exposición a la luz brillante antes de acostarse y apagar las luces brillantes en la habitación al momento de dormir (Reiter, 2017). Otro estudio encontró que la meditación puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y reducir la duración del insomnio. Se recomienda practicar técnicas de relajación, como la meditación, antes de acostarse para ayudar al cuerpo y la mente a relajarse (Black et al., 2015). Por su parte, un estudio de la Universidad de Stanford encontró que el ejercicio regular puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, especialmente en personas ya diagnosticadas con trastornos del sueño, particularmente. Para evitar la activación prolongada en el cuerpo, se recomienda hacer ejercicio regularmente al menos tres horas antes de acostarse para permitir que el cuerpo se enfríe, segregue los químicos que preparan al cuerpo y se relaje antes de dormir (King et al., 2008).


El insomnio también puede afectar a los niños y puede ser un problema común que afecta su salud y bienestar; la verdad es que afecta sin distinción de edad y mientras más temprano se trabaje, mejores resultados y calidad de vida produce. Los niños necesitan dormir lo suficiente para su crecimiento y desarrollo, así como para un funcionamiento cognitivo y emocional saludable. Sin embargo, algunos niños pueden tener dificultades para conciliar el sueño o mantenerse dormidos durante la noche, lo que puede afectar su rendimiento escolar, su estado de ánimo y su comportamiento.


Evaluemos las recomendaciones que proveen los expertos que pueden beneficiar a personas de todas las edades:

  1. Establecer una rutina de sueño: Definitivamente esto puede ayudar a entrenar al cuerpo para dormir y despertarse a horas específicas. Esto puede incluir ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. También es importante crear un ambiente tranquilo y cómodo para dormir, con la temperatura y la luz adecuadas. La rutina puede incluir actividades como leer un libro, tomar un baño caliente o escuchar música suave.

  2. Limitar la exposición a la luz brillante o pantallas antes de acostarse: La exposición a la luz brillante o pantallas antes de acostarse puede afectar negativamente la capacidad del cuerpo para producir melatonina, una hormona que regula el sueño. Se recomienda evitar el uso de dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse y apagar las luces brillantes en la habitación para dormir. Verifica si tus dispositivos cuentan con un "set-up" de ajuste de luz en la pantalla y elije la alternativa que permita que esta automáticamente cambie a luz amarilla según la hora del día; fue diseñado con el propósito de reducir el efecto de la luz directa en los ojos, el cerebro y su asociación a trastornos del sueño.

  3. Practicar técnicas de relajación: Las técnicas de relajación, como la meditación, el yoga o la respiración profunda, pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad que pueden contribuir al insomnio. Estas técnicas pueden ser especialmente útiles antes de acostarse para ayudar al cuerpo y la mente a relajarse. Probar terapias naturales como la aromaterapia o la relajación muscular progresiva. Encuentra alguna estrategia que te resulte agradable y llevadera, que puedas iniciar un hábito al momento de prepararte para dormir.

  4. Limitar la ingesta de cafeína y alcohol: Ambos pueden afectar negativamente el sueño, incluso las bebidas que contengan azúcar. Se recomienda limitar la ingesta de cafeína, especialmente durante la tarde y la noche, y evitar el consumo de alcohol antes de acostarse. Recuerda que la cafeína, también el chocolate, algunos teces, las bebidas carbonatadas y otros alimentos pudieran contener un porciento de esta sustancia, lo cual pueda alterar el sistema dependiendo de su consumo. En su lugar, puedes optar por alimentos y bebidas saludables y relajantes como leche tibia o té de hierbas.

  5. Hacer ejercicio regularmente: Se recomienda hacer ejercicio al menos tres horas antes de acostarse para permitir que el cuerpo se enfríe y se relaje antes de dormir.

  6. Evitar la siesta durante el día: Si bien una siesta corta durante el día puede ser beneficiosa para algunas personas (tan rico que es), para otras puede afectar la capacidad de conciliar el sueño por la noche.

  7. Evitar el consumo de alimentos pesados o picantes antes de acostarse, ya que pueden dificultar la digestión y afectar la capacidad de dormir.

  8. Crear un ambiente relajante en la habitación para dormir, como mantener el cuarto a una temperatura fresca y cómoda, usar ropa de cama cómoda y mantener el espacio a oscuras y tranquilo.También puedes utilizar sonidos suaves como música relajante o sonidos de la naturaleza para ayudar a conciliar el sueño.

  9. Evitar ver la hora durante la noche, ya que puede generar ansiedad y hacer que sea más difícil volver a dormir.

  10. Consultar a un profesional de la salud: Si el insomnio persiste a pesar de intentar estas técnicas y consejos, es importante consultar a un profesional de la salud para determinar si hay una causa subyacente y explorar opciones de tratamiento adicionales.


Definitivamente, el insomnio puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, pero hay muchas técnicas y consejos basados en la investigación que pueden ayudar a superarlo. Es importante recordar que cada persona es única y que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Explora diferentes opciones y encuentra lo que funciona mejor para ti.

Nota:

No se brinda terapia, ni asesoramiento en un rol clínico, y se siguen las regulaciones legales y éticas apropiadas para respetar las normas de la profesión, garantizando así la seguridad del lector. Los recursos de apoyo aquí provistos se realizan con fines estrictamente educativos, de orientación y no con fines diagnósticos, psicoterapéuticos o de consejería. Se utilizan los datos recientes más pertinentes ejerciendo el nivel más alto de juicio y discernimiento profesional. Por lo tanto, no sustituyen una sesión terapéutica, evaluación, diagnóstico o tratamiento profesional.


Referencias

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Carrillo-Solís, J. L., & Pérez-Gaxiola, G. (2015). Medicamentos para el insomnio en pacientes adultos ambulatorios: una revisión sistemática. PLoS One, 10(10), e0140653.


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King, A. C., Pruitt, L. A., Woo, S., Castro, C. M., Ahn, D. K., Vitiello, M. V., ... & Oman, R. F. (2008). Effects of moderate-intensity exercise on polysomnographic and subjective sleep quality in older adults with mild to moderate sleep complaints. Journal of geriatric psychiatry and neurology, 21(4), 234-242.


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